Guía completa: arma tu primer robot mini sumo
18 de julio de 2026 · Por el equipo de FDJ Robotics

El mini sumo es la mejor puerta de entrada a la robótica de competencia: reglas simples (dos robots, un dohyo, empuja o sé empujado), formato accesible (500 g, 10×10 cm) y una profundidad técnica que no se acaba nunca. Esta guía recorre subsistema por subsistema las decisiones para armar tu primer robot — con lo que aprendimos construyendo la familia Lolazo, la MiniFox y compañía.
1. Chasis: compacto y pegado al piso
Impreso en 3D es el estándar para empezar: barato, iterable y suficientemente rígido a este peso. Diseña pensando en usar todo el volumen permitido, con el centro de masa bajo y adelante. La rampa frontal es tu arma principal: el robot que mete la rampa debajo del otro gana la física del empuje.
2. Motores: torque sobre velocidad
Los micromotores tipo N20 con caja metálica son el caballo de batalla de la categoría. Para tu primer robot, una relación de engranes media (~50:1) equilibra empuje y velocidad. Compra un par extra: los motores son lo primero que sufre.
3. Control: micro + driver
Cualquier microcontrolador moderno sobra para un mini sumo (nosotros usamos desde ATmega hasta STM32 según el robot). El driver de motores debe aguantar la corriente de stall de tus motores — no la nominal — porque en el empuje cara a cara vivirás en stall. Empezar con módulos y protoboard está bien para aprender; cuando algo funcione, pásalo a PCB (aquí está nuestro flujo completo).
4. Sensores: ver el borde y ver al oponente
- Línea (críticos): mínimo dos, en las esquinas frontales, para no salirte del dohyo. Un sensor analógico-digital como el LS1 te deja calibrar en el venue y reaccionar rápido — aquí te contamos la estrategia de borde completa.
- Oponente: sensores de distancia infrarrojos al frente (y laterales si el presupuesto da). Con dos o tres ya puedes decidir hacia dónde girar.
5. Alimentación: una LiPo y un riel regulado
Una LiPo 2S o 3S alimenta los motores directo (vía driver), y un convertidor Buck a 5V alimenta el micro y los sensores en un riel separado — la receta anti-reseteos que explicamos paso a paso aquí. Cuida tus baterías (así): son parte del rendimiento.
6. Tracción: donde se gana el empuje
Todo el torque del mundo no sirve si las llantas patinan. Llantas de silicón sobre rines de aluminio son la combinación estándar de competencia (aquí comparamos contra impresos en 3D), y su montaje correcto importa tanto como la compra.
7. Estrategia: simple y confiable gana
Tu primera rutina: buscar girando, embestir al detectar, escapar del borde con prioridad absoluta. Un robot simple que siempre hace lo mismo le gana a uno sofisticado que a veces falla. La sofisticación llega sola con las rondas.
El presupuesto realista
Con chasis impreso, par de N20, driver, micro, sensores, LiPo y tracción de competencia, tu primer mini sumo serio queda en el rango de unos pocos miles de pesos — y casi todo se reutiliza en la siguiente versión. Empieza simple, compite pronto: un torneo te enseña más que tres meses de laboratorio.
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